Para adolescentes: información sobre la hepatitis

Proveedor de atención médica que le coloca una inyección a una adolescente.

La hepatitis es una enfermedad que daña el hígado al inflamarlo. Puede deberse a la grasa en el hígado, al alcohol, a drogas, hierbas, medicamentos, toxinas o afecciones inmunitarias o genéticas. También puede ser causada por un virus.

Existen 3 tipos de hepatitis viral. La hepatitis A se transmite a través del contacto sexual o de alimentos o agua contaminados. Las hepatitis B y C se transmiten por medio de los líquidos corporales, las relaciones sexuales o agujas infectadas.

La hepatitis viral se puede tratar, pero a menudo el virus permanece en el cuerpo. La hepatitis B se puede controlar, pero pocas veces se cura. Por lo general, la hepatitis C se puede curar. La hepatitis A suele ser aguda (de corto plazo). Esto significa que probablemente te mejores sin tratamiento después de unas semanas. En algunos casos, la hepatitis puede producir graves daños al hígado, e incluso la muerte.

Existen vacunas para prevenir la hepatitis A y la hepatitis B. Si estás en riesgo, pregúntale a tu proveedor de atención médica sobre estas vacunas. No existe una vacuna para prevenir la hepatitis C.

¿A qué debo estar atento?

Es posible que la hepatitis no presente síntomas durante varios meses e incluso años. Pero con el transcurso del tiempo, los daños al hígado pueden causar graves problemas de salud.

Los síntomas de la primera etapa pueden ser los siguientes:

  • Cansancio

  • Pérdida de apetito

  • Náuseas

  • Dolores musculares

  • Fiebre

  • Orina de color amarillo oscuro

  • Heces de color gris o parecido al de la arcilla

  • Diarrea

Los síntomas en la etapa más avanzada son los siguientes:

  • Ictericia (color amarillento de la piel o los ojos)

  • Hinchazón en las piernas y el abdomen

  • Orina de color amarillo oscuro

  • Sangrado interno

Tratamiento

La hepatitis A puede tratarse con reposo y cuidados hasta que desaparezca. No es crónica (de largo plazo).

Las hepatitis B y C por lo general se vuelven crónicas. Te derivarán a un proveedor de atención médica especial, quien te dará más información sobre la enfermedad y sobre cómo manejarla. También deberás hacerte exámenes médicos para asegurarte de que el hígado funcione correctamente.

Si tienes algún tipo de hepatitis no viral, consulta a un especialista para que te ayude a controlar y tratar la enfermedad.

¿Qué sucede si no recibo tratamiento?

Las hepatitis B y C pueden permanecer en el cuerpo y seguir dañando el hígado. También aumentan el riesgo de tener cáncer de hígado. Con el paso de los años, es posible que sea necesario un trasplante de hígado. Beber alcohol y tener sobrepeso pueden empeorar la enfermedad. Así que no bebas alcohol y mantén un peso saludable.

Cómo prevenir la hepatitis

Nunca compartas agujas para perforaciones corporales, tatuajes o drogas. La hepatitis B o C pueden transmitirse a través de agujas infectadas. Nunca tengas relaciones sexuales sin protección. Si crees que podrías haberte expuesto a la hepatitis B o C, hazte una prueba de detección del VIH.

Revisor médico: Jen Lehrer MD
Revisor médico: Kenny Turley PA-C
Revisor médico: L Renee Watson MSN RN
Última revisión: 7/1/2016
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