Ayude a su adolescente a lidiar con una enfermedad crónica

A su hijo adolescente le han diagnosticado una enfermedad crónica. Una enfermedad crónica es de larga duración y no tiene cura. Algunos ejemplos de enfermedades crónicas son el asma, la depresión, los trastornos alimentarios, la artritis reumatoide juvenil, las migrañas y la diabetes. Los años de la adolescencia son una época de grandes cambios emocionales y físicos. El hecho de que su hijo tenga una enfermedad crónica puede agregar problemas y dificultades tanto a usted como a su adolescente. Pero hay cosas que se pueden hacer para ayudarlos a lidiar con la situación.

Adolescente escuchando a su padre

Cómo ayudar a su hijo a adaptarse

  • Demuestre que comprende los sentimientos de su hijo sobre el diagnóstico de su enfermedad. Es posible que su hijo esté enojado, angustiado o asustado. Eso es normal y entendible. Reconforte a su hijo, pero no le oculte la verdad sobre su afección.

  • Pregúntele a menudo sobre lo siguiente:

    • Cómo se siente, tanto en sentido físico como emocional

    • Si tiene preguntas sobre la enfermedad y sobre los motivos de determinadas partes del plan de tratamiento

    • Si sigue el plan de tratamiento

    • Si quiere que usted haga más o menos cosas para ayudarlo (deje que su hijo le diga cuánta responsabilidad siente que puede asumir)

  • Elogie a su hijo por participar activamente en su tratamiento y por seguir las instrucciones sin oponer resistencia.

  • No grite ni se enoje si su hijo no quiere seguir su plan de tratamiento en su totalidad. En vez de ello, trabaje junto con su hijo y el proveedor de atención médica. Hable sobre maneras de ajustar el plan de tratamiento de modo que esté más dispuesto a seguirlo.

  • Deje que su adolescente actúe de manera acorde con su edad. Siempre que pueda, deje que su hijo haga las mismas cosas que sus amigos (como deportes, actividades después del colegio y excursiones con la clase).

  • No es infrecuente que un adolescente responsable se canse de cuidar una afección crónica. Si esto sucede, está bien que usted asuma algunas de las responsabilidades de su hijo hasta que esté listo para encargarse de ello nuevamente.

Mantenga su perspectiva

Después del diagnóstico de una enfermedad crónica, usted y su hijo tendrán nuevos retos. Pero no olvide nunca que su hijo sigue siendo un niño. No deje que la enfermedad dictamine la crianza de su hijo o que le cambie su relación con él. Sugerencias:

  • Mantenga sus normas. Mantenga la disciplina, las reglas y los límites de su hijo. No libre a su hijo de tener que comportarse de forma responsable a causa de su enfermedad.

  • Evite adoptar una actitud demasiado protectora o dominante. Quizás sienta la tentación de controlar las elecciones y acciones de su hijo para proteger su seguridad. Pero a la larga, esto perjudicará al niño. Deje que su hijo asuma algunas responsabilidades. Quizás esto signifique que el niño cometerá errores. Pero aprender de las equivocaciones es una parte importante del crecimiento.

  • Deje que siga su curso. Trate a su hijo como un adolescente normal siempre que sea posible.

  • Sea comprensivo con las necesidades de sus otros hijos. Los hermanos pueden tener temor o enojo tanto por los cambios en la dinámica de la familia como por la atención que demanda su hermano con la enfermedad crónica. Esto es aún más importante si la enfermedad es inestable y requiere visitas a la sala de emergencia o internaciones con frecuencia. Los grupos de apoyo para los hermanos pueden ser de mucha ayuda en estas situaciones. El proveedor de atención médica o el asesor y el psicólogo de la escuela podrían brindar recursos para los hermanos.

Sus citas de control con el proveedor de atención médica de su hijo

Asegúrese de que su hijo visite a su proveedor de atención médica con regularidad. Pero no deje que la enfermedad crónica eclipse el resto de sus necesidades de atención médica. Lleve a su hijo a ver a su proveedor de atención primaria a hacerse sus chequeos periódicos y hablar sobre las preocupaciones normales de los adolescentes.

Esté pendiente de la ansiedad y la depresión

Es normal que a su hijo se le dificulte adaptarse a tener una afección crónica. A corto plazo, es de esperar que sienta preocupaciones, tristeza o temor. Pero si estos sentimientos perduran, podrían ser indicación de que hay un problema más grave. Hable de inmediato con el proveedor de atención médica de su hijo si nota algo de lo siguiente:

  • Exceso de llanto

  • Grandes cambios de apetito o peso

  • Falta de sueño o dormir demasiado

  • Hablar sobre sentimientos de desesperanza o falta de valor

  • Pérdida de interés en la familia, los amigos o las actividades que antes disfrutaba

  • Aumento en los comportamientos insensatos o arriesgados, como el abuso del alcohol y las drogas

  • Mayor irritabilidad

  • Hablar sobre muerte o suicidio

Cuándo obtener ayuda

Por lo general, los familiares y amigos son los primeros en reconocer las señales de advertencia de suicidio. Los pensamientos o las acciones suicidas no son una llamada inofensiva de atención. Son signos de estrés extremo y no deben ignorarse.

Si su hijo adolescente habla de suicidio y tiene los medios para llevarlo a cabo, haga lo siguiente: No lo deje solo. Tome medidas. Elimine cualquier medio que pueda usar, como armas, sogas o reservas de pastillas.

Vaya a la sala de emergencias del hospital más cercano o a una clínica de crisis que atienda las 24 horas sin cita previa.

Obtenga ayuda de las personas o los organismos especializados en crisis, como los siguientes:

  • Red Nacional de Prevención del Suicidio (National Suicide Prevention Lifeline), línea directa de atención al suicida, 800-273-TALK (8255)

  • Instituto Nacional de la Salud Mental (National Institute of Mental Health) 866-615-6464 www.nimh.nih.gov

  • Alianza Nacional para la Enfermedad Mental (National Alliance on Mental Illness) 800-950-6264, www.nami.org.

  • Mental Health America, 800-969-6642, www.nmha.org

  • Línea nacional directa de prevención del suicidio, 800-SUICIDE (800-784-2433)

Crisis Text Line es un recurso gratuito y confidencial disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Envíe la palabra “HOME” al 741741. Un asesor capacitado para momentos de crisis responderá con apoyo e información por mensaje de texto. Visite https://www.crisistextline.org.

Asegúrese de que su hijo adolescente y los amigos y familiares cercanos también tengan estos recursos.

Cuándo llamar al 911

Si hay un riesgo inmediato de que se haga daño, llame al 911.

Consiga apoyo para su hijo, para usted y para su familia

Cuando su hijo adolescente tiene una enfermedad crónica grave, toda la familia se ve afectada. En un grupo de apoyo, usted y su adolescente pueden hablar con otras personas que viven la misma situación. Estos grupos pueden ofrecer consejos, ayuda y comprensión. Hay grupos para afecciones específicas. También hay grupos para padres, adolescentes, hermanos y familias. Pregunte al proveedor de atención médica de su hijo o a otros proveedores sobre los grupos locales de apoyo. O llame al hospital local para pedir información.

Más información

Pida a su proveedor de atención médica buenos recursos para la enfermedad que tiene su hijo. Pregúntele sobre fuentes confiables en línea. A continuación tiene algunas sugerencias que le darán información general sobre cómo lidiar con una enfermedad crónica.

  • Instituto C. Everett Koop geiselmed.dartmouth.edu/koop/resources/chronic_illness

  • Asociación Estadounidense de Psicología (American Psychological Association) www.apa.org/helpcenter

  • Asociación Estadounidense de Pediatría (American Pediatric Association) www.healthychildren.org

Revisor médico: Marianne Fraser MSN RN
Revisor médico: Paul Ballas MD
Revisor médico: Raymond Kent Turley BSN MSN RN
Última revisión: 4/1/2020
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